La evolución del grooming en línea: cómo los agresores en línea captan a niños y adolescentes
29 JUL 2026
Para la mayoría de las madres, padres y cuidadores, ver a un niño chateando con sus amigos mientras juega Roblox, uniéndose a un servidor de Discord sobre su videojuego favorito o intercambiando mensajes en Snapchat no tiene nada de inusual. Y, en la mayoría de los casos, no lo es. Sin embargo, estas interacciones cotidianas en Internet también son los espacios donde suele comenzar el grooming: no con amenazas ni mensajes explícitos, sino a través de conversaciones aparentemente normales que, poco a poco, buscan generar confianza.
Comprender qué es el grooming y cómo evolucionó en los últimos años puede ayudar a las familias a identificar las señales de alerta sin asumir que toda amistad que surge en Internet representa un peligro.
Puntos clave de este artículo
-El grooming en línea no es una amenaza nueva, pero los métodos que utilizan los agresores para contactar y captar a niños y adolescentes evolucionan constantemente.
-En la actualidad, el grooming suele comenzar en espacios digitales de uso cotidiano, como videojuegos multijugador, aplicaciones de mensajería y comunidades en línea, y no únicamente en las redes sociales.
-Las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, facilitan que los agresores creen identidades falsas convincentes y generen confianza con niños y adolescentes.
-A pesar de la aparición de nuevas tecnologías, la estrategia detrás del grooming sigue siendo la misma: los agresores se aprovechan de la necesidad de amistad, atención y pertenencia que pueden tener los niños y adolescentes.
-Para madres, padres y cuidadores, mantener una comunicación abierta, fomentar hábitos digitales saludables y acompañar de forma constante a los menores sigue siendo la mejor manera de reducir el riesgo.
El grooming en línea está evolucionando: ¿de qué manera?
El grooming es un proceso mediante el cual un adulto establece deliberadamente una relación con un niño o adolescente para ganarse su confianza antes de explotarlo o abusar de él. Aunque este delito puede ocurrir tanto en entornos físicos como digitales, Internet cambió por completo la facilidad con la que los agresores pueden contactar a los menores y la dificultad que tienen los adultos para detectar lo que está sucediendo.
A diferencia del grooming fuera de línea, donde el contacto suele estar limitado por la cercanía geográfica y las oportunidades de interacción, el grooming en línea puede comenzar en cualquier espacio donde un niño o adolescente se relacione con otras personas: videojuegos multijugador, redes sociales, aplicaciones de mensajería, chats de transmisiones en vivo o comunidades en línea creadas en torno a intereses compartidos. Desde su hogar, un mismo agresor puede contactar a decenas o incluso cientos de niños y adolescentes.
¿Cómo suele ser el grooming en línea?
En la mayoría de los casos, el grooming no comienza con mensajes de contenido sexual o amenazas. Por el contrario, los agresores suelen:
- Mostrar un interés inusual por los pasatiempos, los problemas o la vida cotidiana del niño o adolescente.
- Brindar apoyo emocional o hacer cumplidos para generar confianza rápidamente.
- Incentivar conversaciones privadas, trasladando el contacto desde chats públicos hacia mensajes directos o aplicaciones de mensajería cifrada.
- Pedir al niño o adolescente que mantenga la relación en secreto y no se la cuente a sus padres, cuidadores o amigos.
- Introducir de forma gradual temas cada vez más personales o de índole sexual, generalmente después de haber establecido un vínculo de confianza.
- Recurrir a la culpa, la presión o la manipulación emocional si el niño o adolescente intenta poner fin a la conversación.
¿Por qué el grooming en línea es cada vez más frecuente y representa un desafío mayor? Existen varios factores que explican esta evolución.
Los niños y adolescentes crecen en un mundo cada vez más conectado
Hoy, muchos niños y adolescentes reciben su primer dispositivo con acceso a Internet a una edad más temprana que las generaciones anteriores. Juegan videojuegos multijugador, participan en chats grupales, ven transmisiones en vivo y se comunican con sus amigos a través de múltiples plataformas todos los días. La interacción en línea ya forma parte de la vida cotidiana y dejó de ser una excepción.
Esto no es necesariamente algo negativo. Los espacios digitales ofrecen oportunidades para aprender, crear, colaborar y mantener amistades. Sin embargo, cuanto mayor es la cantidad de lugares donde niños y adolescentes interactúan en Internet, también aumentan las posibilidades de que una persona con intenciones maliciosas intente acercarse a ellos.
¿Sabías que...?
Durante la pandemia, muchos niños y adolescentes se vieron obligados a pasar gran parte de su tiempo en Internet, no solo para entretenerse, sino también para estudiar y mantenerse en contacto con otras personas. Lamentablemente, esta situación también favoreció el aumento de casos de grooming en línea.
Según la Internet Watch Foundation (IWF), la cantidad de imágenes de abuso sexual infantil en línea que involucraban a niños en edad de asistir a la escuela primaria aumentó más de un 1.000 % durante la pandemia de COVID-19. La organización advierte que muchos de estos casos comenzaron con situaciones de grooming, en las que los agresores primero se ganaron la confianza de los menores para luego persuadirlos o coaccionarlos a crear y compartir imágenes o videos de carácter sexual.
La pandemia aceleró la vida digital de niños y adolescentes, y los riesgos asociados no dejaron de evolucionar a medida que aumentó el tiempo que los jóvenes pasaban en videojuegos en línea, aplicaciones de mensajería y comunidades digitales.
La comunicación cambió
Las conversaciones en Internet hoy pueden ser muy diferentes a las de hace apenas unos años. En lugar de limitarse a los mensajes de texto, niños y adolescentes se comunican con mensajes que desaparecen automáticamente, chats de voz, videollamadas, conversaciones privadas en grupo y plataformas de videojuegos, donde la comunicación surge de manera natural mientras juegan.
Estas funciones hacen que la interacción en línea sea más dinámica y atractiva, pero también pueden dificultar que los adultos detecten conversaciones potencialmente peligrosas. Esto no significa que madres, padres y cuidadores deban supervisar cada mensaje. Más bien, pone de manifiesto la importancia de mantener un diálogo abierto y constante con niños y adolescentes sobre sus relaciones en Internet, en lugar de depender únicamente de soluciones tecnológicas.
La inteligencia artificial crea nuevas oportunidades, pero también nuevos riesgos
La inteligencia artificial (IA) está transformando muchos aspectos de la vida digital, incluida la forma en que las personas se comunican en Internet. La IA, por sí sola, rara vez representa el problema. Por el contrario, ofrece enormes beneficios para la educación, la creatividad y la vida cotidiana. Sin embargo, como ocurre con muchas otras tecnologías, también puede utilizarse con fines maliciosos.
Por ejemplo, la IA puede facilitar la creación de perfiles falsos convincentes, generar fotografías de perfil realistas, traducir conversaciones a distintos idiomas o producir mensajes que parezcan más personales y confiables.
A medida que estas herramientas se vuelven más accesibles, distinguir entre una identidad real y una falsa puede resultar cada vez más difícil, no solo para los niños y adolescentes, sino también para los adultos.
Además, los agresores que cometen delitos de abuso sexual infantil están utilizando la IA para generar contenido ilegal e incluso crear chatbots que simulan ser menores de edad. Este tipo de contenido también puede ser más difícil de detectar con los sistemas tradicionales utilizados por las fuerzas de seguridad, lo que convierte este problema en un desafío especialmente grave.
Si bien la IA es solo una parte del problema, su evolución demuestra que los riesgos en Internet también cambian al ritmo de los avances tecnológicos.
La tecnología cambia, la manipulación no
Aunque las plataformas digitales continúan evolucionando, las estrategias psicológicas detrás del grooming en línea siguen siendo las mismas. Los niños y adolescentes rara vez son manipulados por ser descuidados o ingenuos. En la mayoría de los casos, los agresores se aprovechan de necesidades emocionales completamente normales, como la búsqueda de amistad, la curiosidad, la aceptación, la atención o el deseo de pertenecer a un grupo.
Por eso, las conversaciones sobre seguridad en Internet no deberían centrarse únicamente en la tecnología, sino también en las relaciones que los niños y adolescentes establecen en el entorno digital. Ayudarlos a comprender qué caracteriza a una amistad saludable en línea, la importancia de establecer límites personales y cómo reconocer las tácticas de manipulación les proporciona herramientas que seguirán siendo útiles sin importar cuál sea la próxima aplicación o videojuego de moda.
¿Qué pueden hacer madres, padres y cuidadores?
El objetivo no es mantener a los niños y adolescentes alejados de la tecnología. Internet es el espacio donde aprenden, juegan, crean y se mantienen en contacto con sus amigos. El desafío consiste en ayudarlos a desarrollar las habilidades y la confianza necesarias para identificar situaciones de riesgo y saber que pueden recurrir a un adulto de confianza si necesitan ayuda.
La opinión de la experta
La psicóloga infantil y terapeuta de juego Kamila Ryšánková explica:
Hay un consejo que está por encima de todos los demás: construir una relación abierta y libre de juicios con los hijos, donde ningún tema esté prohibido y nunca sean castigados por contar una mala noticia.
Los niños y adolescentes deben saber que pueden acudir a un adulto de confianza si reciben mensajes extraños, atraviesan situaciones que los hacen sentir incómodos o alguien les pide guardar un secreto, incluso si rompieron una regla de la familia, hablaron en secreto con una persona desconocida o descargaron una aplicación inapropiada.
El miedo al castigo es una de las principales razones por las que muchos menores guardan silencio. Quienes buscan aprovecharse de ellos suelen poner a prueba precisamente eso: si son capaces de guardar secretos y si se sienten lo suficientemente seguros como para confiar en un adulto.
Esto no significa que sea necesario mantener largas conversaciones diarias sobre seguridad en Internet. Pequeños momentos de interés genuino por lo que hacen en línea pueden fortalecer la confianza y transmitirles que su vida digital también es importante.
Medidas básicas, como los controles parentales y reglas claras sobre el uso de la tecnología, pueden ayudar, pero nunca deberían sustituir la comunicación. Las madres, padres y cuidadores no necesitan ser expertos en tecnología ni disponer de una hora extra todos los días. Además, el adulto de confianza no tiene por qué ser necesariamente uno de los padres: también puede ser un abuelo, un hermano mayor, un docente, un psicólogo escolar u otro adulto cercano.
Proteger a niños y adolescentes del grooming en línea no puede ser responsabilidad exclusiva de las familias. Las escuelas, los programas de prevención, las plataformas digitales y la comunidad en su conjunto también desempeñan un papel fundamental, especialmente cuando una familia atraviesa situaciones difíciles o enfrenta períodos prolongados de estrés.
Mantenga la conversación
La mejor protección suele comenzar mucho antes de que aparezca un problema. En lugar de abordar la seguridad en Internet como una conversación aislada, conviértala en un tema de diálogo permanente. Pregunte a sus hijos qué videojuegos les gustan, con quiénes interactúan en línea o qué aplicaciones nuevas están utilizando. Cuando los niños y adolescentes sienten que son escuchados sin miedo a ser castigados o juzgados, es mucho más probable que pidan ayuda o hablen si alguna situación les genera incomodidad.
Establezcan límites en conjunto
Definir reglas claras en familia puede ayudar a que los niños y adolescentes desarrollen hábitos digitales saludables sin que la tecnología se perciba como algo prohibido. Acuerden cuándo y dónde se pueden utilizar los dispositivos, promuevan pausas regulares frente a las pantallas y reserven tiempo para actividades fuera de línea, pasatiempos y encuentros con amigos de manera presencial.
En el caso de los niños más pequeños, también puede ser útil que utilicen los dispositivos en espacios comunes del hogar. De esta forma, madres, padres y cuidadores pueden acompañar su experiencia digital de manera natural, sin necesidad de supervisarlos constantemente.
Enseñe la importancia de la privacidad desde una edad temprana
Ayude a sus hijos a comprender que no todo debe compartirse en Internet. Información personal como la dirección del hogar, la escuela a la que asisten, el número de teléfono o sus rutinas diarias nunca debe compartirse con personas desconocidas.
Una regla sencilla que muchos niños pueden recordar es la siguiente: si no te sentirías cómodo con que tus abuelos lo vieran, probablemente sea mejor no publicarlo en Internet.
¿Quieres profundizar en este tema? Puedes leer nuestro artículo sobre los riesgos de compartir demasiada información personal en Internet.
Elija plataformas adecuadas para su edad
No todas las aplicaciones, videojuegos o comunidades en línea están diseñados para niños y adolescentes. Antes de que su hijo descargue una nueva aplicación o cree una cuenta, dedique unos minutos a revisar la edad recomendada, la configuración de privacidad y las funciones de comunicación que ofrece la plataforma. Una breve investigación puede ayudar a tomar decisiones informadas en familia.
Además, existen aplicaciones de mensajería diseñadas para niños, que incorporan funciones para impedir que personas desconocidas se unan a las conversaciones y ofrecen a madres, padres y cuidadores un mayor nivel de supervisión que las plataformas de mensajería tradicionales.
Algunas aplicaciones de mensajería fueron diseñadas pensando en los niños más pequeños, ya que impiden que personas desconocidas se unan a las conversaciones y brindan a madres, padres y cuidadores un mayor control que las plataformas de mensajería tradicionales.
Fomente el pensamiento crítico
Una de las habilidades digitales más valiosas es aprender a cuestionar lo que vemos en Internet. Enseñe a los niños y adolescentes que no todas las personas son quienes dicen ser, que los perfiles en línea pueden ser falsos y que la información siempre debe verificarse a través de fuentes confiables.
Estas conversaciones contribuyen a protegerlos frente al grooming, y también fortalecen su capacidad para desenvolverse de forma segura y responsable en el entorno digital.
Acompañe su vida digital sin espiar
Mostrar interés por la vida en línea de sus hijos es más efectivo que supervisar en secreto cada conversación que mantienen. Pídales que le muestren sus videojuegos favoritos, creadores de contenido o comunidades en las que participan, y pregúnteles con frecuencia sobre sus experiencias en Internet.
Mantenerse involucrado ayuda a detectar cambios en su comportamiento y genera oportunidades para conversar antes de que pequeñas preocupaciones se conviertan en problemas mayores.
Dé el ejemplo
Los niños aprenden tanto de lo que hacemos como de lo que decimos. Demuestre hábitos digitales saludables: proteja su propia privacidad, utilice contraseñas seguras, piense antes de compartir información personal y deje el teléfono de lado durante los momentos en familia.
Cuando los niños observan que los adultos utilizan la tecnología de manera responsable y consciente, es más probable que desarrollen esos mismos hábitos.
Reflexiones finales
A medida que evoluciona la tecnología, también lo harán las formas en que los agresores intentan acercarse y manipular a niños y adolescentes. Nuevas aplicaciones, herramientas de inteligencia artificial y comunidades en línea seguirán transformando el entorno digital, haciendo imposible anticiparse a cada nueva plataforma o tendencia.
En lugar de intentar estar al día con cada cambio tecnológico, madres, padres y cuidadores pueden centrarse en algo mucho más importante y duradero: ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar la confianza necesaria para reconocer intentos de manipulación, cuestionar comportamientos sospechosos y saber que siempre pueden pedir ayuda.
Estas son habilidades que seguirán siendo útiles sin importar cómo sea Internet dentro de cinco o diez años.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿El grooming en línea se ha vuelto más frecuente?
Organizaciones de todo el mundo reportan un aumento en los casos de grooming y explotación sexual infantil en Internet. Si bien una mayor concientización y un incremento en los reportes influyen en estas cifras, la creciente presencia digital de niños y adolescentes y la expansión de las comunidades en línea son factores importantes que contribuyen a esta situación.
¿Dónde ocurre actualmente el grooming en línea?
El grooming en línea puede ocurrir en prácticamente cualquier plataforma donde niños y adolescentes puedan comunicarse con otras personas, aunque algunos entornos ofrecen naturalmente más oportunidades que otros.
Aplicaciones de redes sociales como Instagram, Snapchat y TikTok permiten enviar mensajes privados, mientras que plataformas como Discord facilitan trasladar conversaciones hacia servidores privados o mensajes directos. Los videojuegos multijugador como Roblox, Fortnite o Minecraft suelen incluir chats de texto o voz, lo que permite que los jugadores establezcan relaciones a lo largo del tiempo.
Los agresores también pueden dirigirse a niños y adolescentes en chats de transmisiones en vivo o comunidades de fanáticos.
Es importante recordar que estas plataformas no son peligrosas por naturaleza. El riesgo proviene de las personas que utilizan estos espacios de manera indebida para generar confianza y manipular a usuarios jóvenes. Por eso, el acompañamiento de madres, padres y cuidadores, junto con conversaciones abiertas, sigue siendo fundamental.
¿La inteligencia artificial está haciendo que el grooming en línea sea más peligroso?
La inteligencia artificial no es la causa del grooming en línea, pero puede ayudar a los agresores a crear identidades falsas más convincentes, comunicarse de manera más efectiva o automatizar algunas partes de sus estrategias de manipulación.
A medida que las herramientas de IA se vuelven más avanzadas, la alfabetización digital adquiere una importancia cada vez mayor, tanto para niños y adolescentes como para adultos.
¿Deben las madres y padres supervisar todas las conversaciones en línea de sus hijos?
No necesariamente. Cada familia es diferente, pero los expertos coinciden en que la comunicación abierta y la confianza son algunos de los factores de protección más importantes.
Los niños y adolescentes que sienten que pueden hablar con sus padres sin miedo son más propensos a pedir ayuda cuando algo les genera dudas o incomodidad.
¿Puede ocurrir grooming en los videojuegos?
Sí. Los videojuegos multijugador suelen incluir funciones de chat, comunicación por voz u oportunidades para establecer amistades con el tiempo.
La mayoría de estas interacciones son completamente positivas, pero es importante recordar que los videojuegos en línea también son espacios sociales, no solo una forma de entretenimiento.
¿Cuál es la mejor manera de proteger a los niños y adolescentes?
Ninguna aplicación ni herramienta de control parental puede prevenir todos los riesgos. La estrategia más efectiva combina configuraciones de privacidad adecuadas para la edad, hábitos digitales saludables, conversaciones constantes y una relación basada en la confianza, donde los niños y adolescentes sepan que pueden pedir ayuda sin miedo a ser culpados.
Fuente: SaferKidsOnline by ESET