Redes sociales: ¿las prohibiciones por edad pueden proteger a los niños de contenidos perjudiciales?
01 OCT 2026
El Reino Unido planea prohibir el acceso de los menores de 16 años a las principales plataformas de redes sociales, pero las restricciones de edad por sí solas no pueden resolver todos los riesgos en internet. Los padres siguen teniendo un papel clave a la hora de ayudar a los niños a comprender la importancia de la privacidad, los límites de edad, el contacto en línea y los hábitos digitales saludables.
Para muchos niños y adolescentes, las redes sociales forman parte de la vida cotidiana. Es un espacio donde pueden ver videos, seguir tendencias, hablar con amigos y explorar su identidad. Pero mientras el gobierno del Reino Unido planea prohibir el acceso de los menores de 16 años a las principales plataformas, como TikTok, Instagram, Snapchat, YouTube, Facebook y X, a partir de la primavera de 2027, el debate está cambiando.
¿Realmente las prohibiciones por edad pueden proteger a los niños de contenidos perjudiciales, el grooming, el ciberacoso, los diseños adictivos y el contacto no deseado con desconocidos? ¿O empujarán a los usuarios más jóvenes hacia espacios menos regulados y crearán nuevos riesgos para la privacidad debido a métodos de verificación de edad más estrictos?
Puntos clave de este artículo• El Reino Unido planea prohibir el acceso de los menores de 16 años a las principales plataformas de redes sociales, y se espera que las nuevas normas entren en vigor en la primavera de 2027.• La propuesta afectaría a plataformas como TikTok, Instagram, Snapchat, YouTube, Facebook y X, mientras que se espera que las aplicaciones de mensajería, como WhatsApp y Signal, queden excluidas.• El gobierno también considera restricciones para las transmisiones en vivo, la comunicación con desconocidos, el desplazamiento infinito, el uso durante la noche y los chatbots de compañeros virtuales con los que se establecen vínculos románticos.• Los críticos advierten que las prohibiciones generales podrían llevar a los niños hacia espacios menos regulados o incentivarlos a eludir los controles de edad mediante VPN, fechas de nacimiento falsas o cuentas prestadas.• Para los padres, el objetivo no es entrar en pánico ni ejercer un control absoluto, sino ayudar a los niños a desarrollar conciencia sobre la privacidad, pensamiento crítico, hábitos digitales saludables y la confianza necesaria para pedir ayuda.¿Qué propone exactamente el Reino Unido?La propuesta del Reino Unido haría responsables a las plataformas de redes sociales de impedir que los menores de 16 años accedan a servicios como TikTok, Instagram, Snapchat, YouTube, Facebook y X.
Se espera que las aplicaciones de mensajería, como WhatsApp y Signal, queden excluidas, por lo que los niños no quedarían aislados de las comunicaciones básicas con familiares, amigos o comunidades escolares. El plan también va más allá del acceso a las cuentas. El gobierno considera establecer límites más estrictos para funciones como las transmisiones en vivo, la comunicación con desconocidos, el desplazamiento infinito, el uso durante la noche y los chatbots de IA diseñados para simular relaciones románticas o íntimas.
En otras palabras, el debate no se centra únicamente en si los niños deberían usar las redes sociales, sino también en qué funciones de estas plataformas son apropiadas para los usuarios más jóvenes.
¿Por qué los gobiernos están considerando prohibir las redes sociales?El Reino Unido no es el primer país en considerar normas estrictas de edad para las redes sociales. Australia ya estableció una edad mínima de 16 años para las plataformas de redes sociales sujetas a restricciones de edad, y les exige tomar medidas razonables para impedir que los menores de 16 años tengan cuentas. La propuesta del Reino Unido se enmarca en el mismo debate más amplio: si los niños pueden estar mejor protegidos cuando las plataformas, y no solo los padres, son responsables de limitar el acceso y las funciones que pueden implicar riesgos.
“Las empresas tecnológicas han tenido innumerables oportunidades para proteger a los niños, pero no han tomado medidas. Por eso estamos quitando poder a los gigantes tecnológicos y devolviéndoselo a los padres”, afirmó la secretaria de Tecnología del Reino Unido, Liz Kendall, en el comunicado de prensa del gobierno.
La preocupación no se centra únicamente en lo que los niños ven en internet, sino también en cómo están diseñadas las plataformas de redes sociales. En 2024, la American Psychological Association advirtió que algunas funciones y características de estas plataformas pueden generar riesgos psicológicos para los usuarios jóvenes, especialmente cuando fomentan un uso excesivo, la comparación social o el contacto no deseado.
Funciones como los feeds infinitos, la reproducción automática de videos, las notificaciones, los «me gusta», los comentarios y las recomendaciones algorítmicas pueden hacer que resulte difícil dejar de usar estas plataformas, especialmente para los usuarios más jóvenes.
Por ejemplo, solo el 27 % de los niños en el Reino Unido juega habitualmente al aire libre, en comparación con el 71 % de la generación del baby boom, según una encuesta de 2022 realizada por la organización benéfica Save the Children.
“Es realmente llamativo ver este descenso gradual del juego al aire libre con el paso del tiempo”, comentó Helen Dodd, profesora de Psicología Infantil de la Universidad de Exeter, al referirse a la encuesta. “Que solo el 27 % de los niños juegue al aire libre hoy, frente al 80 % en el pasado, representa un cambio enorme en la naturaleza de las experiencias de la infancia. Es lógico pensar que esto tenga consecuencias para el desarrollo de los jóvenes. Como sociedad, quizás no le estamos dando la importancia que merece”.
Según Dodd, algunas de las consecuencias de esta menor cantidad de tiempo dedicado a jugar al aire libre podrían afectar el desarrollo de amistades, las habilidades sociales, la libertad, la independencia y la capacidad de desenvolverse en espacios compartidos.
“También nos preocupa que estos cambios en las experiencias de los niños puedan tener un efecto negativo en su salud mental”, agregó.
LA MIRADA DE UNA EXPERTA
La psicóloga infantil Kamila Ryšánková explica por qué puede resultar especialmente difícil para los niños alejarse de las redes sociales:
A los niños y adolescentes puede resultarles difícil dejar de usar las redes sociales porque sus cerebros todavía están en desarrollo, especialmente las áreas relacionadas con el control de los impulsos, la toma de decisiones, el procesamiento de recompensas y la regulación emocional. Además, las plataformas de redes sociales están diseñadas para captar y mantener la atención de los usuarios mediante un flujo constante de contenido nuevo, algoritmos, comparación social y recompensas inmediatas, como «me gusta», reacciones y mensajes de otras personas. Como resultado, los niños suelen necesitar el apoyo de los adultos para establecer límites saludables y desarrollar hábitos equilibrados. El papel de los padres es fundamental. Sin embargo, en algunos casos, las empresas tecnológicas también tienen responsabilidad y la regulación gubernamental puede desempeñar un papel, especialmente cuando se trata de proteger a los niños de funciones de las plataformas digitales que pueden fomentar un uso excesivo y dificultar la capacidad de autorregularse de manera saludable.
Los gobiernos también están respondiendo a riesgos que los padres no siempre pueden gestionar por sí solos, desde el ciberacoso y los contenidos perjudiciales hasta el grooming, las estafas, la presión relacionada con la apariencia física y el contacto no deseado con desconocidos.
El argumento detrás de una regulación más estricta no es que las redes sociales perjudiquen a todos los niños, sino que las plataformas deberían asumir una mayor responsabilidad por los entornos que crean. Esto significa que los organismos reguladores se preguntan cada vez más si las aplicaciones utilizadas por niños deberían hacer más para limitar las funciones que implican riesgos y proteger a los usuarios más jóvenes de manera predeterminada.
Los expertos también destacan el posible cambio cultural que podrían generar estas medidas si se implementan correctamente. Por ejemplo, un niño que no use redes sociales podría dejar de ser visto como “un bicho raro” y sus padres no tendrían que enfrentar la misma presión social para permitirles utilizarlas pese a las restricciones de edad.
“Es probable que una prohibición cambie la percepción pública y haga que el uso de las redes sociales sea menos aceptable entre los grupos de menor edad. Este es un primer paso importante en materia de educación para la salud pública y cambio de comportamiento. También puede reducir los casos de daños individuales entre los jóvenes que dejen de utilizar estas plataformas y, con el tiempo, si se hace correctamente, puede cambiar nuestra cultura en torno al uso de las redes sociales entre determinados grupos de edad”, afirmó la profesora Amy Orben, de la Unidad de Cognición y Ciencias del Cerebro del MRC de la Universidad de Cambridge.
“Ante todo, la prohibición es un reconocimiento por parte del gobierno de que las políticas anteriores destinadas a hacer que las redes sociales fueran seguras no han funcionado como se esperaba. Prohibir algo para las personas más vulnerables es un buen paso si no se puede hacer que sea seguro. Pero sabemos por qué las redes sociales a veces no son seguras, no solo para los niños, sino también para los adultos: esto incluye contenidos, conductas o comunicaciones perjudiciales, así como funciones de diseño que dificultan que nos desconectemos incluso cuando queremos hacerlo. No hemos logrado abordar estos problemas de manera adecuada”, agregó Orben.
Las prohibiciones por sí solas pueden no ser suficientesA primera vista, prohibir las redes sociales a los niños puede parecer una solución sencilla. Si una plataforma expone a los niños a contenidos perjudiciales, desconocidos o funciones de diseño poco saludables, mantenerlos alejados hasta que sean mayores puede parecer una medida lógica.
Pero los niños no siempre responden a las restricciones desconectándose de internet. Algunos pueden ingresar una fecha de nacimiento falsa, utilizar la cuenta de otra persona, pedir prestado el dispositivo de un amigo o buscar alternativas técnicas, como las VPN. Otros pueden trasladarse a plataformas más pequeñas o comunidades en línea donde las herramientas de seguridad, la moderación y la supervisión de los padres son más limitadas.
LA MIRADA DE UNA EXPERTA
La psicóloga infantil Kamila Ryšánková comparte su opinión:
Una prohibición de las redes sociales basada únicamente en la edad no es una solución universal, aunque existen argumentos sólidos a favor de esta medida. Cada niño se desarrolla a su propio ritmo, y factores como la calidad del entorno familiar, la alfabetización digital y el hecho de que los padres establezcan límites claros y hablen abiertamente con sus hijos sobre el mundo digital desempeñan un papel importante. Por lo tanto, el enfoque más efectivo combina una legislación sensata, diseñada para proteger a los niños más vulnerables, con la responsabilidad de los padres. Una prohibición por sí sola, sin educación, comunicación y una participación activa de los padres, difícilmente resolverá el problema a largo plazo.
Los datos de Australia, que adoptó una prohibición similar en diciembre de 2025, muestran que casi el 75 % de los jóvenes australianos de entre 14 y 15 años no cumplía con la medida, principalmente porque percibía que muy pocos de sus pares lo hacían.
Esto no significa que los límites de edad no tengan sentido. Pueden reducir la exposición, hacer que las plataformas asuman una mayor responsabilidad y enviar un mensaje claro de que la seguridad de los niños no debería depender únicamente de los padres. Pero funcionan mejor como una capa más de protección, y no como un reemplazo de la alfabetización digital, la conciencia sobre la privacidad y las conversaciones abiertas en el hogar.
Las prohibiciones no son la única forma de gestionar el acceso de los niños a las redes sociales. Los controles parentales también pueden ayudar, especialmente cuando se implementan de manera abierta y se explican con claridad. Antes de configurarlos, puedes leer más sobre cómo hablar con tu hijo sobre los controles parentales.
Más información sobre los controles parentales
Qué implican las verificaciones de edad para la privacidad
Si los menores de 16 años no pueden utilizar determinadas plataformas, estas necesitan una forma más confiable de comprobar la edad de sus usuarios. Los organismos reguladores del Reino Unido Ofcom y la Information Commissioner’s Office señalan que la declaración de edad por parte del propio usuario no es una forma efectiva de determinar su edad ni de impedir el acceso de menores.
Métodos de verificación de edad más estrictos pueden ayudar a las plataformas a mantener a los niños más pequeños alejados de espacios que no están destinados a ellos.
Pero también plantean interrogantes sobre la privacidad, ya que todos los métodos de verificación de edad implican el procesamiento de datos personales. Según Ofcom y la ICO, estos métodos deberían ser necesarios, proporcionales a los riesgos y cumplir con las leyes de protección de datos.
Para los padres, la conclusión es simple: las verificaciones pueden ayudar a mantener a los niños alejados de espacios inadecuados, pero no deberían implicar una recopilación innecesaria de datos.
Por qué los niños siguen necesitando orientación
Las redes sociales no son solo una fuente de riesgos. Para muchos jóvenes, también son un espacio donde hablan con amigos, siguen sus intereses, aprenden cosas nuevas, comparten bromas y sienten que forman parte de un grupo. Un niño interesado en la música, los videojuegos, el deporte, el arte o los libros puede encontrar en internet comunidades que no tiene a su alrededor en el mundo offline.
Eso no significa que los niños necesiten acceso ilimitado. Pero si los adultos presentan las redes sociales únicamente como algo perjudicial, es posible que los niños estén menos dispuestos a contar qué hacen realmente en internet. Un punto de partida más útil es la curiosidad: ¿qué disfrutan ver?, ¿a quiénes siguen?, ¿qué los lleva a seguir desplazándose por el contenido? y ¿cómo se sienten después?
Esto ayuda a los padres a comprender si las redes sociales son principalmente un espacio creativo y social para sus hijos, o si les generan estrés, dependencia o malestar. Y muchas veces eso resulta más útil que simplemente saber cuántos minutos pasan en una aplicación.
Hablen sobre las formas de eludir las restricciones antes de que se conviertan en un secretoSi las prohibiciones por edad se vuelven más comunes, algunos niños escucharán hablar de formas de eludirlas. Para muchos, ingresar una edad falsa o usar la cuenta de otra persona puede no parecer un problema serio de seguridad. Simplemente puede parecerles una forma de acceder a las mismas aplicaciones que usan sus amigos.
Por eso es importante hablar sobre estas formas de eludir las restricciones antes de que se conviertan en un secreto. Explícales que las normas de edad suelen estar relacionadas con riesgos reales, como el acceso a contenido para adultos, el contacto con desconocidos, la exposición pública de información o funciones que los usuarios más jóvenes quizá todavía no estén preparados para gestionar por sí solos.
No es necesario darles una clase técnica sobre cómo eludir las restricciones. Lo que deberían comprender es que saltarse una medida de seguridad a veces puede generar otro riesgo.
CONSEJO: Pregunta antes de restringir
Antes de cambiar las reglas, pregúntale a tu hijo para qué usa cada aplicación, con quién habla allí y qué cree que pasaría si perdiera el acceso. Sus respuestas pueden ayudarte a establecer límites más claros, justos y fáciles de cumplir.
LA MIRADA DE UNA EXPERTA
La psicóloga infantil Kamila Ryšánková aconseja a los padres cómo reaccionar cuando un niño elude las restricciones de edad:
Si los padres descubren que su hijo ha eludido una restricción, por ejemplo, utilizando una identificación falsa, ingresando una fecha de nacimiento falsa o utilizando una VPN, el primer paso debería ser entender por qué lo hizo. Este comportamiento no necesariamente es una simple señal de desobediencia. Puede estar relacionado con el deseo de encajar con sus pares, el miedo a perderse algo (FOMO, por sus siglas en inglés) o la sensación de estar quedando fuera de una parte importante de su vida social. Es importante mantener una conversación tranquila en la que los padres establezcan límites claros, pero también permitan que el niño explique sus motivos y lo que siente. En la práctica, esto significa no comenzar la conversación con acusaciones o críticas, como “¿Cómo pudiste hacer esto?” o “Otra vez rompiste las reglas”, sino plantear preguntas que den lugar a una comunicación abierta: “¿Puedes contarme qué te llevó a hacer esto?” o “¿Qué te aportan las redes sociales que hace que te resulte tan difícil alejarte de ellas?”. Los padres deberían escuchar primero e intentar comprender la situación y, después, trabajar junto con su hijo para encontrar soluciones y establecer nuevos límites. Una reacción demasiado severa puede hacer que los niños oculten todavía más sus actividades en internet.
Independientemente de que una prohibición de las redes sociales se aplique o no en tu país, los niños siguen necesitando orientación en casa. Empieza por hablar con ellos sobre su vida en internet con regularidad, no solo cuando algo sale mal. Pregúntales qué aplicaciones usan, a quiénes siguen, qué disfrutan ver y si alguna vez algo que encontraron en internet los hizo sentir incómodos.
También ayuda explicarles por qué existen los límites de edad. Los niños suelen verlos como reglas arbitrarias, pero generalmente están relacionados con riesgos reales, como el contacto con desconocidos, el acceso a contenido para adultos, la exposición pública de información o funciones diseñadas para mantener a los usuarios conectados durante más tiempo.
Revisen juntos la configuración de privacidad, especialmente en las aplicaciones donde tu hijo puede publicar, comentar, recibir mensajes o ser seguido por personas que no conoce. Siempre que sea posible, mantén privadas las cuentas de los niños más pequeños, limita quién puede contactarlos y habla sobre qué información nunca debería compartirse públicamente, como el nombre de la escuela, direcciones, rutinas, números de teléfono o ubicación en tiempo real.
Por último, establezcan reglas sencillas relacionadas con el sueño y los momentos sin pantallas. Dejar los teléfonos fuera de la habitación durante la noche, no usar dispositivos durante las comidas o reservar una hora tranquila antes de dormir puede marcar una diferencia real. Estas reglas funcionan mejor cuando las comparte toda la familia, en lugar de aplicarlas únicamente a los niños.
Reflexiones finalesLa propuesta del Reino Unido de prohibir las redes sociales a los menores de 16 años muestra que la seguridad de los niños en internet ya no se considera únicamente un asunto privado de cada familia. Las plataformas y los organismos reguladores tienen un papel que desempeñar, especialmente cuando los usuarios más jóvenes están expuestos a contenidos perjudiciales, contactos no deseados o funciones que fomentan un uso excesivo.
Pero los niños también necesitan una orientación que ninguna ley puede proporcionar por sí sola. Necesitan comprender cómo funcionan los espacios digitales, por qué es importante proteger la privacidad y cuándo pedir ayuda. Para los padres, el enfoque más útil es acompañarlos de manera constante, con límites claros, conversaciones frecuentes y la suficiente confianza para que los niños se sientan capaces de hablar cuando algo que ocurre en internet no les parece bien.
Preguntas frecuentes¿Por qué el Reino Unido quiere prohibir las redes sociales a los menores de 16 años?La propuesta forma parte de un esfuerzo más amplio para reducir la exposición de los niños a contenidos perjudiciales, grooming, ciberacoso, contactos no deseados con desconocidos y funciones de las plataformas que pueden fomentar un uso excesivo.¿Qué plataformas se verían afectadas?Se espera que la propuesta se aplique a las principales plataformas, como TikTok, Instagram, Snapchat, YouTube, Facebook y X. Las aplicaciones de mensajería, como WhatsApp y Signal, quedarían excluidas.¿Los niños pueden eludir las prohibiciones por edad?Algunos podrían intentarlo. Los niños pueden ingresar una fecha de nacimiento falsa, utilizar la cuenta de otra persona, pedir prestado el dispositivo de un amigo o buscar herramientas como las VPN. Esta es una de las razones por las que las prohibiciones no deberían considerarse la única solución.¿Las verificaciones de edad representan un riesgo para la privacidad?Pueden hacerlo, dependiendo de cómo estén diseñadas. Las verificaciones de edad más estrictas pueden requerir que los usuarios compartan más información personal, como un documento de identidad, un escaneo facial o una verificación a través de otro servicio. Cualquier sistema utilizado para proteger a los niños también debería proteger la privacidad de los usuarios y recopilar únicamente los datos necesarios.¿Los padres también deberían prohibir las redes sociales en casa?No necesariamente. Algunos niños pueden necesitar límites estrictos, especialmente si las redes sociales afectan su sueño, estado de ánimo, confianza en sí mismos, tareas escolares o amistades fuera de internet. Pero en muchas familias, las conversaciones abiertas, la configuración de privacidad, las reglas claras y una orientación gradual pueden funcionar mejor que las prohibiciones repentinas.¿Cuál es la mejor manera de proteger a los niños en internet?Ninguna regla, aplicación o control parental puede eliminar todos los riesgos. Un enfoque más seguro combina límites adecuados para cada edad, configuración de privacidad, hábitos saludables de uso de pantallas y conversaciones frecuentes sobre lo que los niños ven y hacen en internet. Lo más importante es que tu hijo sepa que puede pedir ayuda sin temor a ser culpado.